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martes, 29 de marzo de 2011

Dios toca el corazón del hombre y espera paciente su respuesta, dice el Papa

Dios toca el corazón del hombre y espera paciente su respuesta, dice el Papa


VATICANO, 27 Mar. 11 (ACI/EWTN Noticias).- Un nutrido número de fieles se congregó este domingo al mediodía en la Plaza de San Pedro para rezar el Ángelus dominical con el Papa Benedicto XVI, quien antes de la oración mariana resaltó que Dios respeta la libertad de toda persona y por eso "toca su corazón y espera con paciencia su respuesta".

"El cansancio de Jesús, signo de su verdadera humanidad, puede ser visto como un preludio de su pasión, con la que nos ha realizado en plenitud la obra de nuestra redención", dijo el Santo Padre al meditar sobre el Evangelio de hoy, en que se narra el encuentro de Cristo con la samaritana que va al pozo a recoger agua.

El Papa afirmó que "en el encuentro con la samaritana en el pozo, surge el tema de la 'sed' de Cristo, que culmina en el grito en la cruz: 'Tengo sed'. Ciertamente esta sed, como el cansancio, tiene una fase física. Pero Jesús, como dice San Agustín, 'tenía sed de la fe de aquella mujer', como la fe de todos nosotros".

lunes, 31 de mayo de 2010

Como María, Santísima Trinidad debe conducir a todo cristiano, dice el Papa Benedicto XVI

Como María, Santísima Trinidad debe conducir a todo cristiano, dice el Papa Benedicto XVI


VATICANO, 30 May. 10 (ACI).- Al presidir el Ángelus dominical ante miles de fieles en la Plaza de San Pedro, el Papa Benedicto XVI resaltó que así como sucedió con la Virgen María, la Santísima Trinidad compuesta por Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo, debe conducir la vida de todo cristiano viviendo este misterio con profunda fe y con la necesaria apertura a la gracia "para avanzar en el amor hacia Dios y hacia el prójimo".

En su reflexión antes de la oración mariana, el Santo Padre señaló que "este domingo de la Santísima Trinidad, en cierta manera, recapitula la revelación de Dios ocurrida en los misterios pascuales: muerte y resurrección de Cristo, su ascensión a la derecha del Padre y la efusión del Espíritu Santo. La mente y el lenguaje humanos son inadecuados para explicar la relación existente entre el Padre, el Hijo y el espíritu Santo, y sin embargo los Padres de la Iglesia han procurado ilustrar el misterio de Dios, Uno y Trino, viviéndolo en la propia existencia con profunda fe".

"La Trinidad divina, de hecho, hace morada en nosotros en el día del Bautismo. 'Yo te bautizo –dice el ministro– en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo". El nombre de Dios, en que hemos sido bautizados, lo recordamos cada vez que hacemos la señal de la cruz. El teólogo Romano Guardini, a propósito de la señal de la cruz observa: 'lo hacemos antes de la oración, para que nos disponga espiritualmente en orden; para concentrar en Dios los pensamientos, el corazón y la voluntad; después de la oración, para que permanezca en nosotros aquello que Dios nos ha dado. Ello abarca todo el ser, cuerpo y alma, y todo queda consagrado en nombre del Dios, Uno y Trino' ".

Seguidamente el Papa afirmó que "en la señal de la cruz y en el nombre del Dios viviente está, por ello, contenido el anuncio que genera la fe e inspira a la oración. Y, como en el Evangelio Jesús promete a los Apóstoles que 'cuando venga el Espíritu de la Verdad, él los introducirá en toda la verdad', así sucede en la liturgia dominical, cuando los sacerdotes dispensan, semana tras semana, el pan de la Palabra y de la Eucaristía".

Recordando luego a San Juan María Vianney, el Santo Cura de Ars, Benedicto XVI destacó como este santo presbítero le decía a sus fieles: "¿Quién ha recibido vuestra alma apenas nacidos? El sacerdote. ¿Quién la nutre para que pueda terminar su peregrinación? El sacerdote. ¿Quién la preparará para comparecer ante Dios, lavándola por última vez en la sangre de Jesucristo? El sacerdote, siempre el sacerdote".

Tras instar a compartir la oración de San Hilario de Poitiers "conserva incontaminada esta fe recta que está en mí, hasta mi último aliento, dame igualmente esta voz de mi conciencia, para que permanezca siempre fiel a aquello que he profesado en mi regeneración, cuando fui bautizado en el Padre, en el Hijo y en el Espíritu Santo", el Papa concluyó invocando a la Bienaventurada Virgen María, "la primera criatura completamente habitada por la Santísima Trinidad, y pidamos su protección para proseguir bien nuestro terreno peregrinar".



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